“Retratos de poetas rusos”, de Ilyá Ehrenburg

Belén González Johansen – Universidad de Buenos Aires

Oscilantes entre la prosa poética, la biografía, el ensayo, la memoria y la antología, los Retratos de poetas rusos de Ilyá Ehrenburg son una conmovedora joya que definitivamente vale la pena abordar. Publicados por la editorial Añosluz, se enmarcan en la Colección Traducciones dirigida por Laura Estrín. La traducción de Nikita Gúsev le imprime al texto una cariñosa comprensión al mismo tiempo que una particular proximidad a nosotros, los lectores hispanohablantes. Cuenta, además, con un prólogo imperdible de Fulvio Franchi que, con mucha sensibilidad, repone el contexto de producción de la obra y algunos elementos biográficos de Ehrenburg fundamentales para la lectura.

Entre 1919 y 1921, Ilyá Ehrenburg, novelista, poeta y periodista ruso, elabora los retratos de catorce poetas rusos contemporáneos a la Revolución de Octubre y a él mismo, los míticos y fascinantes poetas de la llamada edad de plata de la poesía rusa. Con algunos de ellos lo vincula la amistad, con otros sólo la vehemencia por la poesía a pesar de las distancias. Dejando de lado diferencias políticas, elabora una apasionada oda a la poesía a través de lo más estrechamente cercano a ella: los poetas. Bosqueja sus gestos, pinta sus maneras, colorea sus voces, casi que interpreta sus formas de ser, y a partir de allí, propone un acercamiento más humano y empático hacia la palabra. En la presente edición, se acompaña cada retrato con una imagen del rostro del autor, miradas cargadas de vida que traspasan el papel e interpelan a los lectores. Una selección de poemas del autor cierra cada retrato y, después de haberlos conocido, uno tiene la ligera sensación de estar escuchando los sonidos manar de su viva garganta.

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Buenos Aires, Añosluz Editora, 182 pp. ISBN 978-987-4083-69-2

Lo que procura Ehrenburg es desnudar al poeta frente al papel, iluminar rasgos esenciales de su existencia que no pueden escindirse de la actividad poética ni de su producción textual. Escribe sobre Marina Tsvietáieva: “En alguna parte confiesa que le gusta reírse cuando no se permite reír. Agrego: ama hacer muchas cosas que no se permiten. Ese «no se permite», la prohibición, el canon, la barrera, se convierten en las corrientes vivas de una poesía de la libre voluntad” (p. 171-172). Su escritura y su persona están íntimamente vinculadas, se aprecian al entenderse como trazos de un mismo dibujo. Pero, además, estos breves retratos se mueven cómodamente en el difuso límite de la imaginación y la realidad: “Nunca pude ver a Blok. Los relatos sobre él se mezclaron con una imagen imprecisa, pero innegable, ideada por mi sueño. Este retrato es la visión de una chica ingenua que, frente al libro, se pregunta si los ojos del héroe son marrones o celestes…” (p. 49). El cruce entre fantasía y biografía da cuenta de que no sólo la marca personal de los autores deja huellas sobre la literatura, sino también del profundo impacto que tienen los poemas en la más privada existencia del poeta y en la mirada que posamos sobre ellos los lectores, desde nosotros hasta Ehrenburg.

Los héroes-poetas de Ehrenburg, amigos con los que comparte charlas reales o imaginarias, están cargados en los retratos de un aura de tragedia. En sus ojos se intuye la crueldad del destino, entre la poesía se hilvanan los tristes finales. Una generación de poetas brillantes, dotados de una extraordinaria sensibilidad e inspirados por su enigmática tierra, Rusia, fue luego condenada al silencio, el escarnio, muchos también incluso a la muerte. Conocer el destino de las personas detrás de los retratos, de las voces detrás de los poemas, le aporta una luz diferente al libro de Ehrenburg, casi como si una atmósfera profética cubriera sus palabras: “Las damas, dulces poetas provincianas, imitadoras fervientes de Ajmátova, no entendieron qué significan esas arrugas en la boca cerrada con amargura. Intentaron probarse el chal negro que colgaba de sus hombros casi encorvados sin saber que se estaban probando una cruz” (p. 16).

Sumergirse en las páginas de Retratos de poetas rusos no es sólo un deleite para el amante de la poesía. Tampoco un hilo del que tirar para conocer sobre y empaparse de la seductora y misteriosa Rusia a través de algunos de sus grandes autores. Se trata de una experiencia conmovedora que ofrece una poesía viva y humana de una generación de poetas maravillosos que ya no podrán ser olvidados.

Retratos de poetas rusos, Ilyá Ehrenburg; prólogo de Fulvio Franchi. -1ª. edición- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Añosluz Editora, 2020. Contiene los retratos de Anna Ajmátova, Iurguis Baltrushaitis, Konstantín Balmont, Alexandr Blok, Valeri Briúsov, Andréi Bieli, Maximilián Voloshin, Serguéi Esenin, Viacheslav Ivánov, Ósip Mandelstam, Vladímir Maiakovski, Borís Pasternak, Fiódor Sologub y Marina Tsvetáieva.