“Zorro”, de Dubravka Ugrešić

Pablo Arraigada

Hace 40 años fallecía en Ljubljana el líder de la República Federal Socialista de Yugoslavia, el Mariscal Josip Broz Tito. Esta muerte puede pensarse como un punto de partida en la reformulación de los nacional en toda la región, un puntapié en el desarrollo de las ideas nacionalistas a lo largo de la década del ’80 en las distintas naciones de los Balcanes, que ya venían de antes, pero eran apaciguadas por la figura de Tito.

Zorro
Madrid, Impedimenta, 376 pp. ISBN 978-84-17553-06-7

Dubravka Ugrešić[1] responde a esto y otras cuestiones en Zorro (Impedimenta, 2019), su última novela publicada en español. Novela que se cruza con una ficción autobiográfica, con el ensayo, que no se puede definir bajo un género. Ni tampoco, encierra una sola voz ni una sola historia. Múltiples tramas llevan a algo en común. Para eso, va a recorrer y repensar la literatura misma. En parte, su rol como escritora y mujer (“La voz femenina, naturalmente, no es ilegal, pero las mujeres, al parecer, todavía no han conquistado ni adoptado todas las formas de la escritura litrearia”), y la contraposición en los géneros que pueden ser abordados por hombres y cuales por mujeres. Un hombre puede ser un héroe trágico, mientras que una mujer en tales condiciones se vuelve una loca. Y aquí se desliza lo autobiográfico, el proceso de la década del ’90 de ‘Las brujas de Río’, cuando cinco intelectuales mujeres croatas fueron acusadas y prohibidas de publicar en su tierra natal por oponerse a las posturas nacionalistas que se alentaban (grupo en que estaba Ugrešić junto a Slavenka Drakulić, Jelena Lovrić, Rada Iveković y Vesna Kesić)

Claro que lo autobiográfico y la forma de reflexionar la literatura se pasean a lo largo de Zorro por los autores mencionados, y los episodios que aparecen en las páginas. Dada su formación académica como especialista en literatura rusa, uno encuentra apartados en esta obra sobre Doivber Levin y Oberiu (Объединение реального искусства) junto a Daniil Jarms y Alecander Vvdenski; sobre Boris Pilniak y su relación a la obra de Junichiro Tanazaki; sobre Nabokov en EEUU, y más. Es de esta forma que Dubravka Ugrešić se inserta en una idea de literatura universal, un tema central a lo largo del libro.

“La literatura universal puede compararse con una ballena a la que, cual hábiles piratas, se adhieren los peces llamados limpiadores o rémora. Estos peces rémora se pegan al cuerpo de la ballena y succionan los parásitos de su piel. Utilizan a la ballena como fuente de alimentación, de protección y medio de transporte. SI no existiesen los peces rémora, los parásitos colonizarían la piel del cetáceo y se corrompería. Yo no me hago ilusiones acerca de mi propio talento literario. Soy un pez limpiador de la literatura. Mi misión es ocuparme de la salud de la ballena.”

Una escritora con una misión, una escritora mujer en el exilio, que narra su regreso y su problema de identidad. Porque las identidades ante la idea de nación son algo propio de este libro, así como de gran parte de la obra de la autora. Dado que el presente dossier atravesó las ideas de lo nacional en el territorio yugoslavo, este libro y su forma de pensar el nuevo espacio con naciones autónomas, donde Yugoslavia es un eco del pasado, donde la yugonostalgia se pasea sobre las páginas pero se sabe que es algo que no va a volver, parece una buena reflexión final a lo que hemos visto en artículos, textos traducidos y entrevistas a lo largo de estos dos números. Zorro es también una novela sobre las guerras de los ’90; por supuesto, la guerra en los Balcanes, la de Bosnia y las demás en el territorio están presentes. El peso de ser croata, serbio, musulmán, el deber ser ante esa sociedad. Y la guerra pone en primer plano el odio, la destrucción, anula el ser o, mejor dicho, lo pervierte. La desintegración de Yugoslavia, el fin de una utopía socialista para dar paso a una ‘guerra por la propiedad’, donde se busca tierra, donde se busca ser dueño de algo. Y, con el paso de los años, con la paz tras el conflicto y las nuevas naciones que surgieron, la aceptación y normalización del criminal de guerra.

Zorro es un libro que encierra una vida en la literatura, es una autobiografía que podemos aceptar como algo ficcional o no. Son todos esos años, esa añoranza y esa melancolía por un pasado que se torna casi inclasificable, de ahí que podamos leer incluso cómo se piensa la literatura hoy día:

“Las categorías y los géneros literarios, como metáforas de la vida humana, se han desgastado por el uso exagerado, pero las vidas humanas no se han cansado en absoluto de ser ‘auténticas novelas, dramas, tragedias, farsas, cuentos sin contar, obras teatrales y novelas de amor’. A la gente le gusta todavía comparar su vida con la literatura (“¡Oh, si yo te contara mi vida, sería una auténtica novela!”), con el escenario teatral o un cuento. Y, por supuesto, también tenemos las pantallas cinematográficas y televisivas, y la gente vive su vida según ‘el guion previsto’ y, al contrario, toman las riendas en sus manos y se convierten en los ‘directores de sus vidas’. La más reciente selección de ‘metáforas de la vida’ está ligada a la tecnología digital (“¡Ese no soy yo, es mi avatar!”, “Su vida se ha reducido a unos tuits”) y quizás la metáfora digital un día sustituya a la literaria.”

Notas

[1] Escritora croata (Kutina, 1949) formada en la Universidad de Zagreb en Literaturas Comparadas y Literatura Rusa. Publicó su primer libro, La pequeña llama (Mali plamen) en 1971, y es una de las escritoras más destacadas en Europa. Sus obras han sido adaptadas al cine, como Štefica Cvek u raljama života, que dirigió Rajko Grlić (En la boca de la vida, 1984). Por su trabajo ha obtenido numerosos premios, tanto a nivel local, con el NIN, como a nivel internacional, con el Heinrich Mann (Alemania), el Premio Austríaco de Literatura Europea, el premio Neustadt (EEUU) y el galardón de Vilenica (Eslovenia), entre otros. En español se pueden conseguir sus libros El museo de la rendición incondicional (2003), Gracias por no leer (2004), El ministerio del dolor (2006), No hay nadie en casa (2009) y Zorro (2019). En el transcurso del 2020 se publicará en lengua castellana Baba Yaga puso un huevo