La experiencia de la guerra en la historia del pueblo esloveno

Julia Sarachu

Por su posición geopolítica entre Oriente y Occidente, la zona de Europa Central y del Este, en la cual se han establecido los pueblos eslavos, ha sido escenario permanente de luchas y conflictos políticos y religiosos. Los eslavos, en general, y los eslovenos en particular, muchas veces han tenido que integrar los ejércitos de los imperios que dominaban los territorios en los cuales se habían asentado, y se vieron forzados a participar en guerras donde se enfrentaban, incluso contra sus propios hermanos, para defender los intereses de los opresores. Esta circunstancia ha hecho de la literatura eslovena un testimonio de valor incalculable, que nos permite observar los principales conflictos de la historia europea desde una perspectiva privilegiada: por un lado, el territorio de la actual Eslovenia se encuentra geográficamente en el centro de Europa, donde se han disputado poder el Imperio austríaco, Imperio veneciano, Imperio otomano, Italia, Alemania, esto sumado a las revueltas campesinas del siglo XVI, el siglo XIX y el movimiento partisano durante la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, las obras dan cuenta de los hechos históricos desde una perspectiva un poco distanciada, objetiva, porque los eslovenos protagonizaron la mayoría de los enfrentamientos de manera compulsiva, sin que los involucrara una causa nacional. Por estas razones, su literatura ofrece una perspectiva muy realista y objetiva acerca de los conflictos, que les ha permitido reflexionar profundamente acerca de los hechos, sin autoengaños, sin ilusiones, de manera cruda y descarnada. Esto hace de la literatura eslovena una joya singular de la historia de la literatura universal, construye una subjetividad rica, compleja y profunda, que nos sumerge en los aspectos más claros y oscuros de la humanidad, y un apego a la naturaleza y al trabajo sobre la tierra que da realismo y redime.

Los eslavos de la región de la actual Eslovenia se establecieron entre los siglos VI y VIII, y entre el siglo VIII y el siglo IX fueron cristianizados por medio de guerras e incorporados al Sacro Imperio Romano Germánico, constituido en el año 962. Desde entonces permanecieron bajo dominación austríaca durante mil años: los señores feudales eran de origen germánico y los siervos, campesinos eslavos. Los primeros escritos en dialecto esloveno antiguo fueron los manuscritos de Freising. Se trata de un conjunto de textos de contenido litúrgico, descubiertos dentro de un código latino en la ciudad de Freising, Alemania. Son los textos más antiguos en lengua eslovena, probablemente del siglo X. Por el estilo un poco artificial de escritura, se cree que fueron escritos por un monje o sacerdote de habla germánica que, habiendo aprendido el dialecto esloveno, escribió los textos para fines litúrgicos y de evangelización.  , se convirtió al protestantismo y finalmente resultó exiliado y murió en Alemania. La Iglesia católica cumplió un papel muy importante en el contexto del Sacro Imperio y el Imperio austríaco, porque se trataba de un Estado multinacional en el cual la religión cumplía el rol de generar una unidad religiosa y cultural, y actuaba como mediadora entre la autoridad austríaca germánica y los pueblos eslavos campesinos. Así tuvo gran importancia en la conservación de la lengua, ya que los sacerdotes enseñaban la religión en las lenguas de los pueblos que evangelizaban, aunque la lengua oficial del imperio era el alemán, y los documentos oficiales se escribían en ese idioma. Los campesinos eslavos eran analfabetos, pero mantenían su lengua y su cultura en los hogares y aldeas, y durante la celebración de la liturgia.

Por otro lado, a partir del siglo XIV la zona de los Balcanes sufrió el asedio permanente del Imperio otomano, que progresivamente logró expandir sus dominios hasta llegar con su ejército en el siglo XVI a combatir en las puertas de Viena. Los eslavos fueron utilizados como fuerza de choque para proteger a Europa del avance otomano y también combatieron en las filas de los turcos, que raptaban niños eslavos y luego los entrenaban para integrar el ejército de élite, los jenízaros, que utilizaban para invadir el territorio europeo. Este es un motivo dramático que aparece de manera recurrente, en general, en las literaturas eslavas y también en la literatura eslovena. Los turcos fueron expulsados definitivamente de los Balcanes (Bulgaria, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Kosovo, Macedonia) recién a comienzos del siglo XX. También, cabe mencionar, que algunas zonas de la actual Eslovenia y Croacia formaron parte de la República de Venecia entre los siglos X y XVIII. Pero a pesar de mil años de dominación austríaca, asedios y ocupación territorial de otros imperios que se disputaban territorios en la región, los eslovenos mantuvieron su cultura intacta y no fueron germanizados.

A fines del siglo XVIII, María Teresa de Austria decidió emprender una modernización del imperio bajo la influencia del proceso de la Ilustración, que surgió y tuvo su epicentro en Francia, y cuyas consecuencias fueron la Revolución industrial y la Revolución francesa. También en Rusia el emperador Pedro I, entre fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, y luego la emperatriz Catalina, habían llevado a cabo una modernización del Estado, habían iniciado un proceso de ilustración y occidentalización de la aristocracia rusa. La modernización consistió en la creación de un sistema burocrático para el cual se educó a los funcionarios, se estableció el servicio militar obligatorio, censo y centralización del cobro de los impuestos y la creación de un sistema de escuelas. Esto trajo una fragmentación muy fuerte en los pueblos eslavos entre la aristocracia y la pequeña burguesía emparentada con la administración imperial y el pueblo campesino analfabeto. La aristocracia estaba completamente europeizada, pero el pueblo campesino vivió bajo las condiciones de la Edad Media hasta comienzos del siglo XX. A esta disociación entre la juventud letrada eslava y su propio pueblo los intelectuales eslavos, como Dostoievski en Rusia e Ivan Prijatelj en el caso esloveno, la llamaron el problema del скиталец/ skitalec. Esta palabra viene de un verbo de raíz eslava, el verbo skitati se que significa vagar, deambular, errar. El eslavo vagabundo que no encuentra su lugar en ningún lugar, porque ha sido educado en un ideal extranjero y no encuentra en su propio país las condiciones materiales para poder realizar ese ideal. Tanto Rusia como el Imperio austríaco eran dos Estados multinacionales con una estructura social medieval. Fueron los últimos Estados en abolir la servidumbre, Austria en 1850 y Rusia en 1860, y su economía se basaba en la agricultura, no se habían industrializado ni elevado el nivel de educación de la población al ritmo de los países de Europa occidental como Inglaterra, Alemania y Francia.

 En el caso del Imperio austríaco, la creación de las escuelas dominicales, que impulsó  la reforma de María Teresa, trajo como consecuencia el progresivo acceso a estudios superiores de algunos hijos de campesinos relacionados con la iglesia, los sacerdotes daban instrucción a los niños que tenían más aptitud para el estudio, también algunos jóvenes ingresaban al sacerdocio para poder acceder a estudios superiores, muchas veces sin tener verdadera vocación sacerdotal. Así comenzó a emerger una juventud eslovena de origen campesino educada, este fue el caso de France Prešeren. Prešeren pertenecía a una familia de origen campesino, pero eran pequeños propietarios, no siervos. Tenían un pariente sacerdote que les recomendó que France estudiara porque tenía aptitudes, entonces los padres pusieron todo lo que tenían para que el joven France pudiera estudiar Derecho en Viena. Se recibió de abogado, pero, paralelamente, comenzó a frecuentar la bohemia literaria de Viena y se volvió poeta. Cuando Prešeren terminó la universidad, se trasladó a Ljubljana y allí conoció a Matja Čop, otro joven de origen humilde que se había educado y tenía un cargo administrativo. Čop era políglota, tenía conocimiento de lingüística e historia de la literatura europea, y se había transformado en líder, centro de reunión de un pequeño círculo de jóvenes de la nueva generación que reaccionaban contra la aristocracia austríaca y sus aliados locales, la burguesía de Ljubljana leal, al poder imperial. Čop compartía con Prešeren el proyecto de crear una alta cultura en lengua eslovena para producir una burguesía eslovena que reemplazara a la burguesía austríaca, con el objetivo a largo plazo de la emancipación política de Austria en alianza con otras naciones eslavas. Esto  un enfrentamiento, tanto con el poder político como con la iglesia, porque buscaban sustituir el poder austríaco por una élite nacional, y la cultura católica por una cultura laica en lengua eslovena. Prešeren creó por primera vez en la historia de la lengua eslovena una obra culta al nivel de la mejor poesía europea de la época. De esta manera, creó al lector esloveno futuro, porque en ese tiempo, no había lectores eslovenos, ya que los campesinos eran analfabetos, mientras la burguesía hablaba y escribía en alemán. De esta manera, Prešeren llevó a cabo el proyecto de su amigo Matja Čop, enfrentados con la sociedad de Ljubljana de la época. Formaron una pequeña bohemia de Ljubljana y frecuentaban las tabernas nocturnas. Por otro lado, las autoridades le negaron seis veces a Prešeren la autorización para ejercer como abogado, así que el poeta trabajaba como profesor y en estudios de otros abogados, lo que le alcanzaba para vivir pobremente, mientras se hundía en el alcoholismo. También tuvo hijos extra matrimoniales con una mujer analfabeta, Ana Jelovšek, que no reconoció. Su vida disipada y su posición de enfrentamiento político no lo ayudaban socialmente. La situación empeoró cuando escribió la Corona de sonetos, en la que le declaraba su amor a Julija Primic, una joven de una familia emparentada con la aristocracia austríaca. La obra fue condenada por la iglesia por inmoral, porque le declaraba su amor a una mujer que no era su prometida y estaba comprometida con otro hombre. Los padres obligaron a Julija a escribir una carta rechazando públicamente a Prešeren. Luego muere su amigo Matja Čop, y Prešeren se queda completamente solo. Entonces, decide escribir su obra más importante, Bautismo en la cascada de Savica, donde realiza un relato ficcional sobre la cristianización de los eslovenos. En el soneto introductorio, dedicado a Čop, el poeta se identifica con el personaje principal, el príncipe eslavo Črtomir, quien, después de haber perdido la batalla y al enterarse que su prometida se ha cristianizado, decide renunciar a su amor, pero preserva su vida, decide no suicidarse, porque considera que si conserva su vida y acepta la derrota, puede tener la esperanza de que en el futuro su ideal pueda ser realizado. Entonces, acepta bautizarse y se transforma en monje. Con esta metáfora de la aceptación de la derrota, la obra obtiene el favor del clero, Prešeren logra publicarla y finalmente consigue su permiso para ejercer como abogado en una pequeña ciudad del interior, aunque, ya con la salud deteriorada, muere al año siguiente en 1849. La metáfora del poema y la acción de publicación de la obra coincidían con el proyecto original de Čop y Prešeren, expresado en la Corona de sonetos, según el cual, la creación de una obra literaria culta en lengua eslovena permitiría la creación de un lector culto esloveno que, a largo plazo, pudiera reemplazar a la élite austríaca y reclamar la soberanía política.

La muerte de Prešeren ocurre en simultáneo con un evento político importantísimo que tuvo lugar en Europa en 1848, con epicentro en la zona eslava en torno a Viena, donde se desarrolló un gran levantamiento popular contra el poder imperial. Esta revolución fallida contra la monarquía se denominó la Primavera de las Naciones. En Ljubljana diez mil campesinos ingresaron a la ciudad, destruyeron los edificios públicos y quemaron los documentos, símbolo de la dominación austríaca y la servidumbre. Engels describió ese momento histórico como la oportunidad que por fin se había presentado de realizar la revolución socialista, la cual fue desbaratada por la monarquía austríaca con ejércitos integrados por eslavos, con el apoyo de Rusia y la colaboración de la burguesía nacional letrada que actuó como intermediaria con los campesinos, frenando el levantamiento popular. Los intelectuales eslavos creyeron que bajo Austria protegerían la cultura nacional de sus pueblos ante la amenaza de germanización, si Austria se desintegraba y Alemania tomaba el control de la región. Por esta actuación de los intelectuales eslavos en las revoluciones del 48, Engels llamó a los eslavos bajo a Austria y a los rusos los “enemigos de la revolución”.

Luego de la muerte de Prešeren en 1849 y el evento político de las revoluciones de 1848, se produjo un fenómeno singular en la escena cultural eslovena: todos los jóvenes intelectuales, tanto los educados de origen campesino como los hijos de la burguesía de Ljubljana, tomaron la obra de Prešeren como modelo de escritura y asumieron como propio el proyecto de creación de una alta cultura en lengua eslovena, el poeta se transformó en modelo de intelectual y todos querían emular la obra de Prešeren. Con la fuerza de una moda irrefrenable, se expandió el fenómeno literario vinculado al proyecto nacionalista, y comenzó un período muy frutífero que se denominó el nacionalismo literario esloveno, desde 1875 hasta 1914. Aparecieron grandes escritores en lengua eslovena como Anton Aškerc, Simon Gregorčič, Josip Stritar, Josip Murn, Simon Jenko, Ivan Cankar y el crítico literario y filósofo Ivan Prijatelj, que realizaron el romanticismo, realismo y modernismo literario. Se llamó nacionalismo literario, porque los escritores realizaban un proyecto literario de ideología nacionalista, pero no realizaban la emancipación política concreta. Planteaban una crítica social y, como Prešeren, un anhelo de libertad, pero que no se realizaba en la realidad, sino que siempre se aplazaba hacia el futuro. A este pensamiento alienado de los intelectuales eslavos, que vivían una vida fragmentada entre el ideal y la realidad, Prijatelj lo nombró en un artículo de la revista Slovenka, publicado en el año 1900, el slovanski skitalec (el eslavo vagabundo), siguiendo la teoría de Dostoievski en Discurso sobre Pushkin (1880) acerca de la alienación de la juventud letrada rusa. Esta situación cambió después de la caída del Imperio austríaco en 1914.

Los levantamientos populares de 1848 no fueron los primeros en la historia eslovena contra la opresión austríaca. Tuvieron como antecedente las revueltas campesinas de comienzos del siglo XVI, cuando siervos eslovenos y croatas se unieron en torno al líder campesino Matja Gubec contra los nobles austríacos, quienes los reprimieron duramente, provocando una terrible masacre. Las revueltas campesinas del siglo XV quedaron registradas en los frescos de las iglesias de la región, luego el poeta Anton Aškerc, en 1880, publica la serie Stara pravda (El antiguo derecho, el derecho a la tierra), donde recrea, a partir de la información obtenida de las escrituras y pinturas en las iglesias, los hechos ocurridos en ese momento. La publicación de esta obra, a fines del siglo XIX, tenía una clara intencionalidad política: se plantea el derecho de los campesinos a la posesión de la tierra, su valentía y su lucha en inferioridad de condiciones, en contraposición con la crueldad, la opulencia y corrupción de los nobles austríacos. La obra busca despertar indignación y rebelión contra la opresión austríaca, y demostrar que la desconformidad y la explotación de los eslavos por parte de los austríacos era de larga data. Este sentimiento crece a medida que se precipitan los acontecimientos del siglo XX, esto sumado a las dos guerras mundiales, la caída de Austria y la ocupación italiana y alemana durante la Segunda Guerra Mundial, terminan desencadenando la reacción popular contra la ocupación y la instauración del régimen socialista en Yugoeslavia.

En el siglo XX, el territorio de la actual Eslovenia fue escenario de algunas de las batallas más sangrientas durante la Primera Guerra Mundial entre el ejército italiano y el ejército austríaco, integrado entre otros por soldados eslovenos. Después de la Gran Guerra, el Imperio austrohúngaro fue desintegrado y el territorio de la actual Eslovenia fue dividido: una parte quedó bajo Italia, otra bajo Austria, y la región este del territorio quedó integrada al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, formado en 1918. Los eslovenos sufrieron mucho la desintegración del territorio, principalmente los que quedaron bajo Italia, que vivieron un proceso muy duro de sometimiento económico y cultural.

Después vino la Segunda Guerra Mundial: el ejército italiano invadió el territorio desde el oeste y el ejército nazi desde el norte. Muchos eslovenos se negaron a integrar los ejércitos de ocupación y huyeron para no ser deportados a campos de concentración nazis, escaparon a las montañas y se unieron al Frente de Liberación Nacional dirigido por el Partido Comunista, que formó un ejército irregular, luchó contra la ocupación y finalmente logró vencer a los invasores, obligando al ejército italiano y a los nazis a replegarse. Los campesinos convertidos en guerrilleros defendieron sus aldeas hasta vencer a los nazis y expulsarlos del territorio: así nació la épica partisana, reflejada en la obra del poeta Karel Destovnik-Kajuh, entre otros.

Después de la Segunda Guerra Mundial se constituyó la República Federal Socialista de Yugoeslavia, que integró a los pueblos eslavos del sur y transformó un territorio en ruinas, y un conjunto de naciones desarticuladas, en un país moderno e industrializado con población de clase media, con vivienda propia, salud y educación aseguradas, pero sin democracia ni libertad de opinión. A partir la muerte del líder Josip Broz-Tito en 1980, comenzó un proceso de deterioro económico y aceleración de la inflación que, sumado a los conflictos nacionales y de poder entre los países que formaban parte de la confederación, (conflictos con base real pero alimentados desde el capitalismo occidental), terminaron precipitando la desintegración de Yugoeslavia en 1991. Primero Eslovenia declaró unilateralmente la separación e independencia, le siguió Croacia, y luego vino la Guerra de Bosnia.

Ahora nuevamente aparecen conflictos en Europa del Este a partir de la guerra Rusia-Ucrania, siempre alimentados por la lucha de poder entre Oriente y Occidente. Podríamos decir que las guerras en los territorios eslavos siempre aparecen como síntoma de un conflicto latente entre ambas regiones, conflicto que, por momentos, alcanza picos de tensión y luego se enfría, para resurgir posteriormente transformado, pero siempre irresuelto y renovado.

Bibliografía

Luthar, Oto y otros (2008). The land between. A history of Slovenia. Frankfurt: Peter Lang.

Sarachu, Julia (2017). Interpretación de la historia de la poesía eslovena a la luz de los procesos políticos, sociales y culturales que incidieron en la constitución de Eslovenia como estado nacional independiente. Colección Constelaciones, FILODIGITAL, FILO:UBA 2021, 866 pp. ISBN 978-987-86-3893-5 ISBN LIBRO DIGITAL 978-987-86-3933-8.

URL: http://revistascientificas.filo.uba.ar/index.php/tesis/article/view/9996