Introducción

La lengua ha sido un elemento aglutinante de lo esloveno. Porque durante mucho tiempo fue la única constante: ni la soberanía sobre un territorio ni las instituciones de gobierno ni un espacio geográfico con límites precisos definían lo esloveno. La lengua eslovena, con todas sus variantes dialectales incluidas, a lo largo de los siglos y en sus diferentes usos, fue construyendo una conciencia nacional. Las distintas guerras, especialmente las dos guerras mundiales del siglo XX, limitaron el uso de la lengua, forzaron la asimilación, ejercieron presiones sociales o, al contrario, hicieron posible el rito de pasaje hacia la autodeterminación que había sido largamente ansiada.

Por su posición geopolítica en el corazón de Europa, el territorio de la actual Eslovenia, donde se asentaron los eslavos entre el siglo V y el siglo VIII, siempre ha sido una zona de tensión y disputas territoriales, políticas, culturales y religiosas. El problema de la guerra ha determinado la experiencia de la población que habitó ese territorio, y esto se ha reflejado significativamente en su literatura, que, observada desde esta perspectiva, se manifiesta como un testimonio invaluable, original y rico, que permite explorar diferentes momentos de la historia social europea desde un punto de vista privilegiado, porque por un lado ofrece una visión subjetiva, en primera persona de los conflictos; mientras, por otro lado, expresa una mirada objetiva, ya que los eslovenos vivieron mil años bajo diferentes imperios que dominaron políticamente la región.

En los últimos veinte años, los esfuerzos por difundir traducciones de literaturas eslavas y sus estudios, tanto en las universidades como en el ambiente cultural de la Argentina, ha crecido muchísimo: tesis doctorales, grupos de investigación, editoriales que incluyen en sus catálogos traducciones de literaturas eslavas, y sin duda esta revista, que difunde la mayor parte de la producción intelectual sobre el tema en Argentina y con proyección internacional; también artículos en diarios y periódicos, y eventos culturales, como las Jornadas de Estudios Eslavos organizadas por la Sociedad Argentina Dostoievski.

En este dossier, intentamos dar cuenta de algunos momentos de la historia eslovena en los cuales la guerra atravesó la literatura. El arco temporal de los autores y obras en traducción es muy amplio y variado, y los textos que acompañan las traducciones tienen diferentes perspectivas. Proponemos un orden de los textos que sigue el orden cronológico de los acontecimientos históricos a los que se refiere.

En el primer texto, Julia Sarachu, basada en las investigaciones de su tesis doctoral, presenta una breve reseña acerca de la experiencia de la guerra en la historia del pueblo esloveno, un panorama general acerca de los conflictos bélicos que involucraron el territorio de la actual Eslovenia, desde el asentamiento de los eslavos en la región hasta fines del siglo XX, haciendo foco en la historia cultural, la interacción decisiva de la literatura en la configuración de la conciencia nacional eslovena y la constitución del Estado.

El segundo artículo introduce la obra del poeta esloveno Anton Aškerc, junto a una antología de poemas en traducción de Julia Sarachu, donde el autor elabora el tema de las revueltas campesinas del siglo XVI, llevadas a cabo por los campesinos eslovenos y croatas contra los nobles austríacos. Aškerc publica su obra, basada en documentos históricos, a fines del siglo XIX con una clara intencionalidad política, orientada hacia la unión de los yugoslavos por la emancipación de la dominación austríaca.

En el tercer artículo, Julia Sarachu analiza la interacción entre la literatura y los acontecimientos vinculados a la Primera y Segunda Guerra Mundial en autores centrales del período como Gregorčič, Gradnik, Kosovel, Destovnik-Kajuh y Kocbek, a partir de una antología que incluye poemas donde la Primera Guerra Mundial aparece como una intuición trágica, otros en los que la guerra produce exilio forzado, pérdida de la inocencia infantil, esperanza de un nuevo orden social más justo, vivencias dolorosas, fervor nacional y lucha épica por la libertad en la poesía partisana de la Segunda Guerra Mundial, también desencanto y culpa por haberse involucrado activamente en las batallas y observar, después de la guerra, la conformación de un nuevo orden opresivo.

La cuarta contribución es un ensayo de Florencia Ferre sobre Ivan Cankar que intenta dar cuenta del papel central e ineludible en el cambio de siglo de este autor que escribe desde una posición no central con respecto al poder, el Imperio austrohúngaro, con especial atención a su último libro, Imágenes de sueños. El siguiente texto es la primera “aguafuerte” del libro, una reflexión que tiene el carácter de ars poetica.

Sigue una traducción preparada especialmente para este dossier del discurso de Cankar El pueblo esloveno y la cultura eslovena, en el que el autor hace un recorrido de la historia de la cultura eslovena que casi no necesita exégetas porque lo dice todo.

Cankar tiene un maravilloso contrapunto en una de las primeras escritoras feministas eslovenas, Zofka Kveder, a quien Julia Sarachu presenta y de quien traduce un fragmento de la novela Hanka. Recuerdos de la guerra en la siguiente contribución. El texto, de próxima publicación en la editorial Gog y Magog, es un adelanto de una novela epistolar en la que Kveder refleja la experiencia de la Primera Guerra Mundial desde el punto de vista de una mujer polaca refugiada en Praga, donde da cuenta de la situación de los civiles durante la guerra, un punto de vista no muy elaborado en la historia de la literatura, más enfocada en los acontecimientos ocurridos en combate y la perspectiva masculina.

A modo de introducción al tema partisano, sigue un texto más personal de Julia Sarachu, un panegírico para Bernardo Vodopivec que se eleva a la dimensión histórica, por el fallecimiento a los 99 años del último partisano esloveno que vivía en la Argentina en la Provincia de San Luis.

A continuación, Pablo Arraigada presenta un trabajo que aborda algunos aspectos de su tesis de doctorado sobre la literatura partisana, con una selección de poetas y poemas en su traducción: Vida Brest, Matej Bor, Milena Mohorič y France Balantič.

Por último, dos ejemplos de la literatura más reciente: la traducción de un fragmento de Čefurji raus! de Goran Vojnović por Pablo Arraigada, de próxima aparición en la editorial Dédalos, y un cuento de Aleš Šteger del libro Cuentos de la guerra (Gog & Magog, 2023), traducido y analizado por Julia Sarachu. El primero está atravesado por las consecuencias de la Guerra de los Balcanes, de fines del siglo XX, y el conflicto no está en primer plano, pero afecta toda la narrativa. Trabaja el cruce entre la lengua eslovena y otras de pueblos eslavos del sur, hecho que permite repensar en el siglo XXI la dicotomía nación/lengua. Por otra parte, en el cuento de Šteger el tema de la guerra aparece como una experiencia sin tiempo y sin espacio definido, que atraviesa la historia de la humanidad y modela la conciencia en la medida que, como ha señalado Hobbes, se encuentra en el núcleo de la constitución del Estado moderno como conjuro contra el miedo al estado de naturaleza, en el que los humanos se aniquilarían mutuamente en un enfrentamiento de todos contra todos.

Por qué a una lectora o un lector argentinos le interesaría leer la literatura producida en esa lengua que hablan poco más de dos millones de personas. La pregunta puede ser el disparador de una larga y rica reflexión. Digamos en forma provisoria, que además de la vocación cosmopolita que nos caracteriza, es porque nos devuelve a la consideración acerca de la complejidad de nuestra propia situación existencial y lingüística.