El mañana

Evgueni Zamiatin

Traducción: Eugenio López Arriazu[i]

Todo hoy es al mismo tiempo cuna y mortaja: mortaja para el ayer, cuna para el mañana. Hoy, ayer y mañana están igualmente cerca el uno del otro e igualmente lejos el uno del otro: son las generaciones, son los abuelos, los padres y los nietos. Y los nietos invariablemente odian y aman a los abuelos.

El hoy está condenado a morir: porque murió el ayer y porque nace el mañana. Esa es la ley sabia y cruel. Cruel, porque condena a una eterna insatisfacción a quienes hoy ya ven las cimas lejanas del mañana; sabia, porque sólo en la eterna insatisfacción hay garantía de un movimiento eterno hacia adelante, de un júbilo[ii] eterno. Quien ha encontrado hoy su ideal, ya se ha convertido en estatua de sal, como la mujer de Lot, ya ha echado raíces y no puede seguir adelante. El mundo está vivo sólo para los herejes: el hereje Cristo, el hereje Copérnico, el hereje Tolstói. Nuestro símbolo de la fe es la herejía: el mañana es sin duda una herejía para el hoy convertido en columna de sal, para el ayer disgregándose en polvo. El hoy niega el ayer, pero el mañana es una negación de la negación: siempre el mismo camino dialéctico, como una grandiosa parábola que lleva al mundo a lo infinito. La tesis es el ayer, la antítesis el hoy y la síntesis el mañana.

Ayer hubo un zar y hubo siervos, hoy no hay zar, pero quedaron los siervos, mañana habrá sólo zares. Vamos en nombre del hombre libre del mañana, del zar. Hemos vivido la época de la represión de las masas; vivimos la época de la represión de la personalidad en nombre de la masa; el mañana traerá la liberación de la personalidad en nombre de la persona. La guerra imperialista y la guerra civil convirtieron al hombre en material para la guerra, en un número, una cifra. El hombre ha sido olvidado en aras del sábado: queremos que se recuerde otra cosa… el sábado para el hombre.

La única arma digna del hombre, del hombre del mañana, es la palabra. Los intelectuales rusos, la literatura rusa, han luchado diez años seguidos por un gran mañana humano. Y ahora es tiempo de levantar de nuevo esta arma. El hombre se está muriendo. El orgulloso homo hereticus se pone en cuatro patas, le crecen colmillos y pelos, triunfa en el hombre la bestia. Vuelve el Medioevo salvaje, cae drásticamente el valor de la vida humana, viene una nueva ola de pogromos judíos. Ya no se puede callar. El tiempo lo grita: ¡el hombre es hermano del hombre!

En defensa del hombre y de la humanidad convocamos a los intelectuales rusos. No nos dirigimos a quienes rechazan el presente en nombre de un regreso al ayer; no nos dirigimos a quienes están irremediablemente sordos al día de hoy; nos dirigimos a quienes ven el futuro lejano… y en nombre del futuro, en nombre del hombre… juzgan el hoy.

1919

Notas

[i] Ambos textos del autor, “El mañana” y “Sobre la literatura…”, fueron traducidos de Малое собрание сочинений. Санкт-Петербург, Азбука, 2016.

[ii] Торжество /torzhestvó/ en el original: la palabra también se traduce como “solemnidad”, “celebración” y “triunfo”.

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